8 nov. 2017

Ya pasó la estación de los calores

El mes de Noviembre lo dedicamos a una de las grandes autoras españolas, Rosalía de Castro, que a su genialidad suma la dificultad de escribir en dos lenguas españolas: Galego y castellano.

El otoño es sin duda la estación del romanticismo, y al otoño dedica Rosalía este poema.
- I -


    Ya pasó la estación de los calores,
y lleno el rostro de áspera fiereza,
sobre los restos de las mustias flores,
asoma el crudo invierno su cabeza.


    Por el azul del claro firmamento
tiende sus alas de color sombrío,
cual en torno de un casto pensamiento
sus alas tiende un pensamiento impío.


    Y gime el bosque y el torrente brama,
y la hoja seca, en lodo convertida,
dale llorosa al céfiro a quien ama
la postrera, doliente despedida.




- II -


    Errantes, fugitivas, misteriosas,
tienden las nubes presuroso el vuelo,
no como un tiempo cándidas y hermosas,
sí llenas de amargura y desconsuelo.


    Más allá... más allá... siempre adelante
prosiguen sin descanso su carrera;
bañado en llanto el pálido semblante,
con que riegan el bosque y la pradera.


    Que enojada la mar donde se miran
y oscurecido el sol que las amó,
sólo saben decir cuando suspiran:
Todo para nosotras acabó.




- III -


    Suelto el ropaje y la melena al viento,
cual se agrupan en torno de la luna...
locas en incesante movimiento,
remedan el vaivén de la fortuna.


    Pasan, vuelven y corren desatadas,
hijas del aire en forma caprichosa,
al viento de la noche abandonadas
en la profunda oscuridad medrosa.


    Tal en mi triste corazón inquietas,
mis locas esperanzas se agitaron,
y a un débil hilo de placer sujetas,
locas... locas también se quebrantaron.




- IV -


    Ya toda luz se oscureció en el cielo,
cubriéronse de luto las estrellas,
y de luto también se cubrió el suelo,
entre risas, gemidos y querellas.


    Todo en profunda noche adormecido,
sólo el rumor del huracán se siente
y se parece su áspero silbido
al silbido feroz de una serpiente.


    ¡Cuán tenebrosa noche se prepara!...
Mas al abrigo de amoroso techo,
grato es pensar que la hórrida tormenta
no ha de agitar la colcha de mi lecho.




- V -


    Mas... ¿qué estridente y mágico alarido
la ronca voz de la tormenta trae?
Triste... vago... constante y dolorido,
cual fuego ardiente, en mis entrañas cae.


    Cae, y ahuyenta de mi lecho el sueño...
¡Ah! ¿Cómo he de dormir...? locura fuera,
fuera locura y temerario empeño
que con gemidos tales me durmiera.


    ¡Ah! ¿Cómo he de dormir? ese lamento,
ese grito de angustia que percibo,
esa expresión de amargo sufrimiento
no pertenece al mundo en que yo vivo.




- VI -


    Donde el ciprés erguido se levanta,
allá en lejana habitación sombría,
que al más osado de la tierra espanta,
sola duerme la dulce madre mía.


    Más helado es su lecho que la nieve,
más negro y hondo que caverna oscura,
y el curo altivo que sus antros mueve,
sacia su furia en él, con saña dura.


    ¡Ah!, de dolientes sauces rodeada,
de húmeda yerba y ásperas ortigas;
¡cuál serás, madre, en tu dormir turbada,
por vagarosas sombras enemigas!




- VII -


    ¿Y yo tranquila, he de gozar en tanto
de blando sueño y lecho cariñoso,
mientras herida de mortal espanto
moras en el profundo tenebroso?


    ¿Llegará a tanto el insensible olvido?...
¿La ingratitud del hombre a tanto alcanza,
que entre uno y otro lazo desunido
ceda siempre al vaivén de la mudanza?


    ¡Odioso y torpe proceder de un hijo,
a quien la dulce madre en su agonía,
con besos y caricias le bendijo
olvidando el dolor por que moría!




- VIII -


    Nunca permita Dios que yo te olvide,
mi santa, mi amorosa compañera:
¡Nunca permita Dios que yo te olvide
aunque por tanto recordarte muera!


    Venga hacia mí tu imagen tan amada
y hábleme al alma en su lenguaje mudo
ya en la serena noche y reposada,
ya en la que es parto del invierno crudo.


    Y que en tu aislado apartamiento fiero,
tan ajeno del hombre y su locura,
velen, mi llanto y mi dolor primero,
al lado de tu humilde sepultura.

Rosalía de Castro pasó sus últimos años en una localidad gallega famosa por un producto hortofrutícola. ¿Sabes a qué producto nos referimos?
Una de las obras de Rosalía se considera como iniciadora de un movimiento de revitalización de la lengua y la cultura gallegas, similar y simultáneo a la Renaixença catalana.
¿Sabes como se llamó a este movimiento?
¿A qué obra nos referimos?
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26 oct. 2017

Poema XX


Seguimos nuestra cita con la poesía.
En esta ocasión damos un salto al otro lado del Atlántico para disfrutar de uno de los más grandes poetas del siglo XX, el chileno Pablo Neruda.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guerdarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.




Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Neruda fue galardonado con el Premio Nóbel de literatura en 1971 y fue celebrado en Chile como un triunfo nacional por los especiales momentos que estaba viviendo en país. ¿Sabes a qué nos referimos?
¿Sabes cuantos escritores en lengua española han ganado el Premio Nóbel de literatura?